Las costumbres son una cuestión básica en la compra de un colchón nuevo, su dureza la deberíamos de elegir según el peso que tengamos pero también según nuestras costumbres. Si hasta ese momento, dormíamos en una cama dura y decidimos comprar un colchón blando lo más seguro, que sobre todo al principio, no durmamos cómodos. También tenemos que tener en cuenta que nuestro cuerpo debe de acostumbrarse a una superficie nueva, que las primeras noches con un colchón nuevo (sea como sea) serán poco cómodas.

Por estas razones, si las primeras noches con un colchón nuevo las pasamos incómodos no hay que precipitarse y devolver el colchón, ya que la media para poder acostumbrarse y ver si es de nuestro agrado ronda las dos semanas. En ese tiempo nuestra columna se relajará y podremos disfrutar de un colchón nuevo.